domingo, 18 de diciembre de 2011

La Ligailla con... Reyes de la Lastra


Hoy le escribo a ella escuchando a Chavela, porque me recuerda, me rememora su vida letras de historias en blanco y negro y color… Porque ella es poderosa, tienes las armas para salirse con la suya. Luce protagonismo, es efervescente, brillante y tiene la jovialidad a flor de piel. Tiene alma de Venus y parece estar poseída por Júpiter (esa diosa Fortuna que le acompaña con los pinceles…) Camina por la “acera soleada” de la vida. Sabe ser diplomática porque tiene mano izquierda, embajadora de culturas, las tres culturas a las que entrega “luz verde” a todo lo que revolotea a su alrededor. Sus manos bailan… tiene un humor delicioso, que cuando lo altera algo, lo convierte en garras de una fiera que explota y hace que cambien sus expectativas…Es como una ranchera, como una copla, su historia bien la parecen…

Hubiese inspirado a Quintero y a León…a buen seguro!

Es como el buen pan: de Alcalá de Guadaíra. Allí nació, quizá su cuna la marcase sin saberlo…Como Diego de Cervantes, Pedro de Bonilla, fray Bartolomé de Ledesma o el hidalgo Martín de Ledesma Valderrama…conquistadores de América con los que seguro su árbol genealógico se cruzaría en algún momento… o la más cercana, su sangre procedente de la rama de Salas: ganaderos propietarios de los toros berreznos que toreó Joselito el Gallo… y los Zapata que crearon los caballos zapateros… Herencia conquistadora la suya!
Es como las mujeres que pinta: siente y vive Sevilla con la misma pasión y el brillo que tienen sus ojos y el cabello rubio que sabe recoger con la misma elegancia que transmiten sus gestos y cualquier “tela” que se ponga y que en ella parece una alta costura digna de una mujer con el estilo y la clase que derrama la Lastra…
No llora porque es muy, muy mujer…como diría la Vargas.

Si fuera hombre sería torero: como Morante… sino cantaría como Poveda… o sería mujer de otra época que hubiese inspirado a Julio Romero de Torres, o a Machado, o a Neruda… Pero no, es ella: Ella.

La que dibujo en estas letras mientras suena Chavela:
Cuando te hablen de amor y de ilusiones…
y te ofrezcan el sol y el cielo entero…
si te acuerdas de mí, no me menciones…
porque vas a sentir Amor del bueno…
y si quieren saber de tu pasado…
es preciso decir…una mentira…
les diré que llegué, de un mundo raro…
que no se del dolor que triunfé en el AMOR
y que nunca he llorado…

Cuando pinta es como si sonara un piano y un contrabajo…con letra de Agustín Lara o José Alfredo Jiménez… No ha sido casualidad que haya sido la primera mujer en retratar a un académico de la de Buenas Letras de Sevilla y Granada del que supo transmitir la sensibilidad que desprenden sus cuadros… Su cartel de la Primavera, en el que por primera vez nos enseñó a cuatro mujeres de diferentes clases sociales unidas por la tradición de una ciudad que aman y comparten con el fervor y la emoción que Reyes de la Lastra nos supo traspasar, regalándonos, escondido de definas e hiles que pincela en todas sus obras…

“Pero alguien me dijo que la vida es muy corta… y esta vez para siempre he venido por ti…pero que sepas que no te obligo, que si vienes conmigo es por Amor, di con todas tus fuerzas lo que soy en tu vida para que vean que me quieres como te quiero yo”…

Así es ella: pura pasión. Es como la yegua de su cartel del SICAB: de buen temperamento, puede entrar en celo sin ningún signo aparente que lo demuestre…”equa” auténtica, de sangre caliente y de aires: porque posee aires naturales para cada momento, se desliza dependiendo del momento: al paso, al trote o a galope…

Pinta el tiempo que pasa por sus ojos, dibuja, colorea las tardes de copas en General Polavieja con Antonino, Rosamar, Nano, Reyes, Antonio

Sombrea los atardeceres frente al Arenal y matiza los anocheceres con sus gafas, leyendo el periódico, opinando sobre los columnistas de esta ciudad, que mancha en sus lienzos cuál trampantojos de Entrecárceles o Salvador… Tatúa sus colores en el albero maestrante mientras se moja pincelando un lance de Curro en la retina…mientras contempla a Castella y entona una copla de Concha en sus labios, esos que enamoraron una tarde a Manuel Molina y que han pronunciado las mejores explicaciones del ARTE en conversaciones con Antonio López en Jerez…con Carmen Laffón…y lo que hubiera dado por tenerlas con Velázquez, Sorolla, Gerard Richter, Hockeny, Luc Tuyman, Lucian Freud a los que homenajea cada vez que acaricia los pinceles con el tacto y la serenidad que sus manos templadas y suaves nos transmiten los colores de Sevilla y las olas de un mar bravo en Sanlúcar, donde ha dejado sus huellas de vientre: origen y cauce que la llevaron a Zahara para pintar los amaneceres (que solo sus ojos han visto) para plasmarlos en un lienzo, que todavía no ha pintado y que guardan los surcos de la evocación que la esperan en el Altozano, para dibujar las Torres de Sevilla que ella compondrá cuando las golondrinas de su cielo sobrevuelen de nuevo el apego que profesa, por el horizonte, ese que tiene que pintarnos y que nos dejará un paisaje de matices, de luz y de belleza como el de su alma: aliento y espíritu de una de las grandes de la pintura del siglo XXI, de la Lastra.

Y aquí…oyendo a Chavela, como si estuviera en Triana, se me antojan todas las letras de esos tangos y rancheras que nos lleven una tarde más a una cantina a deshojar los amores y olvidos que nos cogen el hatillo y nos levantan las velas, para tomar el puente y elevar el ancla -donde por dos veces se casó por amor- esperando, porque como diría la copla: el amor va con ella…El de sus miradas en rojo…el de sus retratos, sus óleos sobre lienzos de familias sentadas en el sofá del hogar, sus primaveras de 2000… o ese “pudor de la inocencia”… o como ha retratado el “alma del campo”…y su homenaje al futuro verde y blanco…y sus carráncanos…y sus carteles sacramentales…y sus lecciones de igualdad en los siete bebés rojizos ….

Y sus trazos de aventuras, relatos de vida a color, cuentos de tradiciones, leyendas sobre lienzos con nombre de mujer, cuadros con vida propia: “Vengo de donde viene mi amigo el viento… Traigo aromas de luz, que probaron los cerros… Y armonías calladas de la noche más bella. No pregunten quien soy, porque no se los digo… Solo sé que a dónde voy: El amor va conmigo, Y a puro valor, He cambiado mi suerte… Hoy voy hacia la vida…Hoy voy hacia la vida…” la vida que nos dibuja Reyes de la Lastra